La agilidad de las empresas depende del estado de ánimo de las personas

Me alegra mucho saber que cada vez más empresas entienden que sus beneficios futuros estan evidentemente vinculados a dos factores entrelazados: La agilidad y el estado de ánimo de las personas que forman parte de la organización.

La gestión de la volatidad y la mejora de adaptabilidad de las organizaciones sin impactar negativamente al estado de ánimo y a la motivación de las personas es uno de los grandes retos que tenemos en Hr.

El enfoque tradicional de control y alineación está cambiando para dar paso a enfoques más ágiles que dan mejor respuesta al cliente interno y al externo. Diferentes filosofías y metodologías están iniciando un camino que no tiene retorno. Hr o será ágil o no será. La motivación y los motivadores pasan a convertirse en la piedra angular de la nueva realidad organizacional.

Las metodologías son importantes, los Kpis son importantes, los resultados son importantes pero…estamos descubriendo formas mejores de desarrollar culturas laborales atractivas.

Las personas, su bienestar y las interacciones entre ellas deben primar sobre los procesos y las herramientas.

La respuesta al cambio debe primar sobre seguir un plan.

Las empresas son las personas que la forman. La competividad dependerá de aquellas empresas que tengan el personal más cualificado y motivado que las diferenciará significativamente. Se ha iniciado la era de la inversión en la estimulación y en la creación de entornos de bienestar.

La motivación laboral ha sido estudiada en muchísimas investigaciones. No existe la receta mágica por que la conducta de una persona proviene en gran medida del inconsciente pero hay dos factores determinantes:

La expectativa para satisfacer necesidades y la accesibilidad o las limitaciones que encuentra para conseguirlo.

La motivación económica es una manera antigua y con pocos y malos resultados puesto que el dinero sólo es un factor higiénico (que influye si no lo tienes o te lo quitan).

Por estos motivos el ciclo de la motivación cobra cada vez más importancia. Cuando nos adaptamos a los cambios las organizaciones deben conocer que nuevas necesidades están surgiendo y cómo afectan (rompen el estado de equilibrio en el que se encuentra la persona). Si la necesidad no es satisfecha origina frustración o necesidad de compensación orientando el foco del individuo hacia otra meta. Quizás ese es uno de los principales motivos de la bajada de productividad, de la no consecución de los objetivos o de la pérdida del talento.

El siglo pasado se valoró mucho la aptitud, estamos en un momento donde las actitudes han tomado un peso relevante pero lo que puede y marca diferencia es la motivación.

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